Iberio era un hombre feliz, vivía en una zona ideal, calida, alegre y sin desastres naturales que le atormentaran. A Iberio le iba razonablemente bien, hacía cinco años había comenzado un negocio próspero: la venta de anillos de oro blanco fabricados a mano. Iberio empezó de manera humilde; tras una época difícil consiguió independizarse de su padre y comenzar una nueva vida con su mujer Hispania y sus hijos Emigro, Cándido y Constancia, de 22, 20 y 18 años respectivamente. Hispania regentaba un bar en la pequeña localidad en la que vivían; el bar le proporcionaba unos 400 euros al mes, no era mucho así que Iberio tuvo que buscarse las habichuelas.

Al principio Iberio no daba crédito a lo que le pasaba, según abrió su pequeño negocio todo empezó a funcionar como la seda, la gente adoraba sus anillos de oro blanco y el boca a boca hizo que muchos de los vecinos se acercaran a su pequeño establecimiento a comprar sus preciados anillos. Tras los primeros meses Iberio ya ganaba más de 1.000 euros al mes; alentado por las buenas perspectivas Iberio decidió ofrecer a su hijo Cándido la oportunidad de trabajar con él durante 8 horas al día, a lo que su hijo accedió de buena gana.

Pasado un tiempo Iberio había ahorrado más de 5.000€ y, a pesar de los gastos de sus tres hijos y su mujer, que aproximadamente rondaban los 1.200€, le iba bastante bien, con lo que el ganaba y los ingresos del bar de Hispania ganaba unos 1.800€ al mes, lo que le permitía incluso estar por encima de sus gastos.

Pero Iberio era un tío ambicioso y decidió que había llegado la hora de comprarse un coche, a pesar de que no necesitaba mejorar su transporte, ya que en su bicicleta podía desplazarse perfectamente por todo el pueblo; tenía sus 5.00o€ ahorrados, lo que le permitía comprarse un fabuloso Seat Panda, pero no… Iberio quería un Ford Fiesta que, por aquel entonces costaba 10.000€.

¿Qué puedo hacer? – Se preguntaba Iberio- !Lo tengo! voy a pedir dinero a mi primo Angelito Germano, total, son 5.000€ y, aunque me cobre intereses, ¡menudo es mi primo!, me saldrá fenomenal porque se lo devuelvo en cinco años y no hay problema-

Dime Iberio- el primo

Necesito 5.000€- Iberio el loco

Te los dejo pero me pagarás intereses, pero no te preocupes, como te va muy bien confío en que me vas a pagar, así que sólo me tienes que devolver 5.200€, ¿hace?

Hace- dijo Iberio

Pues hete aquí que Iberio se compró el Ford Fiesta, ¡cómo fardaba por el pueblo! era la envidia de todos los demás y su familia estaba contentísima.

Todo les iba bien, tan bien que su hijo Cándido le pidió trabajar un par de horas menos para poder pasar más tiempo con su familia; ¿cómo iba Iberio a enfadar a Cándido?- claro hijo- le dijo- esto reducirá en 100€ nuestros ingresos pero no pasa nada, tenemos de sobra.

La realidad es que ahora tenía que pagar a sus primos pero el negocio seguía viento en popa así que no tenía ninguna preocupación a la vista; de hecho, Iberio pensó que era un buen momento para comprar una casa más grande, total, hay que disfrutar del tiempo que vivimos y el negocio va de fábula. En esta ocasión decidió pedir el dinero a otro primo, Francis, que sin pestañear le dejó el dinero con plazo igual de 5 años.

Y con el paso del tiempo Iberio compró más y más cosas, su hijo Cándido decidió que sólo trabajaría cuatro horas porque el negocio iba estupendo y no hacía falta. Entre tanto Emigro y Constancia se afanaban por sacar sus estudios de ingeniería y medicina.

Pero pasó algo inesperado, algo con lo que Iberio no había contado: Llegó un momento en el que todo el pueblo tenía uno de sus preciosos anillos de oro y las ventas empezaron a bajar, y no sólo las ventas, sino también el precio de los anillos que vendía, ¡Horreur!

Iberio se dio cuenta de la situación, debía mucho dinero a muchos de sus primos y si las cosas iban así tendrían que tomar medidas; lo primero que se le ocurrió fue pedir más dinero, pero sólo le quedaba su prima Juanita Riesgo, ¡oh no! la prima Juanita.

Juanita estaba dispuesta a prestarle el dinero, pero vista la situación poco favorable que le acompañaba y siendo ella una bruja despiadada decidió prestarle el dinero, pero de los 10.000€ que le prestaba, tendría que devolverle 15.000€, ¡maldita seas prima Riesgo!. En realidad ella no tiene la culpa, al fin y al cabo se está jugando un dinero que no es tan claro que pueda recuperar.

Segundo paso: Iberio, que es un tío listo se dio cuenta de que sólo con el préstamo de la prima no sería suficiente porque necesitaba generar más dinero, o por lo menos perder menos; decidido, Iberio reunió a su hijo querido Cándido y le dijo: tienes que volver a trabajar las ocho horas para ser más productivos y generar más ingresos. Cándido montó en cólera y le dijo que no, que se había acostumbrado a trabajar cuatro y que se ponía en huelga, que es un problema que tenía que solucionar el pobre Iberio por sí mismo.

Tras la decepcionante conversación con Cándido se fue a ver a su segundo vástago Emigro: Emigro hijo, necesito que empieces a trabajar de ingeniero en el pueblo para tener más ingresos en la familia.

Emigro, hundido, le dijo: Papá, no hay trabajo de ingeniero en el pueblo, pero no te preocupes, saldré de casa y buscaré otro pueblo, con el dinero que ahorres en mí podrás mantener a mamá, Cándido y Constancia y de paso, si encuentro trabajo en el pueblo de al lado te enviaré parte de lo que ahorre para ayudaros. Iberio no pudo hacer sino abrazarle y desearle la mejor de las suertes.

Finalmente Iberio se dirigió a Constancia y le dijo: Coni, necesito que empieces a trabajar como médico en el pueblo, tu familia te necesita – Constancia se irguió y le dijo seria: Papá, no hay hospital en el pueblo, pero voy a montar una pequeña consulta para ver qué tal me va y si puedo ayudarte y, así, por lo menos, no tendrás que mantenerme.

Con ello Iberio había conseguido reducir los gastos pero no era suficiente así que decidió tomar medidas más drásticas: se acabo beber vino del bueno, se acabó la paga para juergas para Cándido y tuvo que vender la preciosa Honda CBR de Cándido. ¿Os imagináis la reacción de Cándido? Se enfadaba y se enfadaba y trataba de poner a la familia en contra de su padre – Es mi derecho, siempre he vivido así- repetía.

Iberio tuvo incluso la tentación de seguir gastando y seguir pidiendo dinero, tal era el miedo que empezaba a tener a que su propio hijo le echara de casa; pero no lo hizo, decidió que era lo que tenía que hacer y siguió recortando donde podía y, cuando hubo llegado a una situación en la que podía pagar sus deudas decidió ampliar el negocio: ¿Por qué sólo anillos cuando podía hacer pulseras, collares y todo tipo de abalorios? El problema es que el no sabía hacer ese tipo de accesorios pero eso no le detendría. Estudió, hizo horas extras y se empleó todo lo a fondo que pudo, y no solo eso sino que empezó a utilizar otros materiales, distinto a todo lo que había hecho hasta ahora.

¿Cómo creéis que le fue a Iberio?


Nada hay como las noticias en verano, la falta de novedades y el periodismo de acné nos hacen disfrutar de deliciosos bocados gramaticales que, desafortunadamente acaban empachando.

Uno no sabe si ha cambiado de cadena o no cuando escucha que los futbolistas se reincorporan a los “entrenos” (voy a obviar las comillas de aquí en adelante por respeto a mis inteligentes lectores y por economía gráfica) después de unas merecidas vacaciones; alguno no ha podido volver porque una lesión ha truncado su carrera mientras que otros vuelven felices tras casarse con su novia de toda la vida. El caso es que volverán los aficionados a los aledaños de los estadios, únicas construcciones que parecen tener aquellos.

Los reporteros se afanan en recomendar: cuidado con los coches y la vuelta ¡hay que tratar de evitar el monumental atasco! pero sobre todo impedir que nuestro coche acabe como un amasijo de hierros.

Ahora viene el Papa que sin duda llegará visiblemente cansado a causa sin duda de su apretada agenda; en todo caso los medios nos informaran en riguroso directo pues es su responsabilidad compartir con el oyente los temas de rabiosa actualidad.

Tras el verano, ya bien entrados en noviembre disfrutaremos de la fiesta de la democracia, esperemos que para entonces podamos seguir disfrutando de algunos tópicos periodísticos; en este blog hemos compartido alguno, pero sin duda se me escapan un largo etcétera que, no me pregunten por qué, nunca es corto.


1- Rubalcaba pide al BCE que baje los tipos de interés; tres opciones:

– a) no tenemos presidente del gobierno

– b) El PSOE le está haciendo oposición al PSOE

– c) Rubalcaba se cree presidente del gobierno

2- El avión más rápido en hundirse; prestaciones: da media vuelta al mundo en 1 hora, se estrella a los nueve minutos de despegar, OPORTUNIDAD: 309 millones de $

3- Los parados de Londres roban tiendas de telefonía, es un desajuste social, lo que quieren es llamar a infojobs.

4- Esperanza Aguirre tiene una nueva experiencia cercana a la muerte, ¿cuántas veces puede salvar uno la vida? recomiendo #EspeFacts

5- La derechona imperante ha levantado muros contra los ciudadanos rumanos, ¿¿no habéis oído a todos los colectivos pro-derechos humanos quejarse?? pero hombre, si está en los medios sin parar.

6- En algún momento alguien se dará cuenta de que las huelgas sólo joden al de a pie, que no al de borceguí Adidas ni al de los derechos ¡y no consiguen nunca nada!


Estupefacto me hallo ante los acontecimientos recientes que están sucediendo: La plataforma apolítica 15-M va a realizar movilizaciones antipapales por la financiación estatal de la visita de Su Santidad.

De la Cierva (JMJ) ya ha comunicado que ellos se lo guisan y ellos se lo comen y que no hay ninguna partida presupuestaria asociada a ningún organismo público excepción hecha de  gastos de limpieza, policía, etc. que se dan en cualquier movimiento multitudinario en España, sea de la índole que sea…

Extraño me parece que las mentes preclaras que dirigen la panderetada libertaria no respalden una visita que dejará vil metal en las arcas madrileñas, no en las de los políticos sino en las de pequeñas empresas (bares, restaurantes, hostales) que bien lo agradecerán dando una bocanada de euro fresco en este sofocante agosto negro de bajas temperaturas bursátiles que nos toca vivir.

Entonces ¿dónde está el problema? Acaso según los indignados deberíamos prohibir:

– Celebraciones deportivas en la Cibeles/Canaletas/Neptuno?: Para ellos seguramente sí, son demasiado intelectuales para que les guste el panem et circenses.

– Manifestaciones antiterroristas?: Seguro, al final sobran, porque si existe el terrorismo es culpa del bipartidismo imperante, no del que coge una pistola y mata.

– Conciertos en zonas públicas?: Depende, si es el del PCE zona pública significa que es de todos, si luego van y la limpian es porque quieren.

Este es el resultado del asamblearismo prohibicionista de lo de los demás, que se ha replicado históricamente en numerosas ocasiones: No se puede prohibir lo que yo hago, lo que haces tú sí.

Y mi pregunta: ¿quién tiene que pagar los gastos policiales, de limpieza, etc. de esa religión de nuevo cuño que es el 15-M durante su estancia en Sol? no es sólo la presencia de dioses lo que da a aquello que tiene seguidores la potencialidad de generar fanatismo.

Disclaimer: Siempre estuve muy de acuerdo con el germen del 15-M (reivindicaciones de reforma de ley electoral, no imputados en listas, etc.) pero ha mutado en un engendro anarquista colectivista neoplásico.


No creo en los filósofos de profesión sino en aquellas personas que cada día te aportan algo, bien sea en un contexto favorable o bien en una conversación informal en el trabajo, y esto último es exactamente lo que me ha pasado hoy.

Hace tres años la vida tuvo a bien incorporar a mi entorno, proveniente de tierras navarras, a una persona increíble, tan testaruda como yo y bastante más inteligente. Pues bien, hete aquí que esta persona ha decidido regalarme hoy una reflexión excepcional:

Es posible que parte del camino a la felicidad esté en un correcto equilibrio entre ser valorar adecuadamente  lo que uno tiene y la ambición por descubrir cosas nuevas y alcanzar nuevas metas. ¿Incongruente? No bajo mi punto de vista, pero desde luego bastante complicado.

No creo en la estabilidad total, no creo en una actitud ante la vida en la que la emoción la ponga sólo el fin de semana y cada semana, de lunes a viernes, sólo se piense en el “merecido descanso” sabático-dominical, dos de siete no me parece un ratio atractivo para casi nada.

Pero a la vez me parece injusto para cada uno mismo(excepción hecha de casos extremos) la ambición desmedida que lleva inexorablemente a nunca estar feliz, a aspirar justo a lo que no tienes y plantear si todo lo que rodea tu vida debería ser mejor.

Creo que el equilibrio es complicado pero merece la pena intentarlo ¿o no?.


Maguncia, 1450

Johannes se dirige a su pequeño taller consciente de la necesidad de terminar su trabajo; lleva mucho tiempo repitiéndose a si mismo la importancia de terminar su proyecto, quiere ganar esa maldita apuesta, su imprenta de tipos puede batir con facilidad al copista más hábil y, lo que es mejor, puede suponer una revolución en la cultura de su tiempo, todo el mundo tendrá acceso a escritos que, hasta ese momento, sólo los privilegiados podían adquirir.

Al llegar Johannes no da crédito a lo que está viendo, cinco monjes le esperan, se indentifican como miembros de la Sociedad General de Abades Escribanos.

Varias condiciones le son impuestas:

– Un Monje vigilará qué imprime y que no, aquello que no sea digno no verá la luz.

– Una parte de su retribución irá a parar a la Iglesia porque es justo que devolvamos a Dios, autor del universo, una parte de lo que le debemos.

– Un nuevo impuesto gravará el papel, es el modo de evitar la difusión de lo que no debe ver la luz.

Ante estas condiciones Gutenberg sabe que su inventó no prosperará, Fust no lo comprará y por tanto nada hay por hacer.

Johannes monta una cervecería con platos de patatas fritas con salsas en Maguncia; no le va mal la verdad…

Madrid, 2010

Gutenberger es la principal cadena de Fast Food del mundo, más de diez mil restaurantes en todo el mundo sirven patatas con salsas en todos los idiomas.

La Iglesia acaba de lanzar Godgle, un buscador de temas religiosos que compila todos los textos que se pueden encontrar en el ciberespacio, a saber: Antiguo Testamento y Nuevo testamento, Catecismo y Testamento versión épica.


Ayer me acordé de una anécdota que me contó una  de las más grandes personas que he tenido oportunidad de conocer: John F. Corbett.

Conectando ideas llegué a las madres y a su mantra dirigido a sus criaturas: “no te comas eso, que se ha caído al suelo”. Todo el que no sea franco-vallisoletano habrá escuchado esta recomendación matriarcal pero, ¿alguien conoce a algún desafortunado personaje que haya enfermado por comerse algo del suelo?

Reconozco lo absurdo de mi reflexión, todo el mundo aplica la infalible ley de los cinco segundos (¿servirá para la evitar la gripe A?) que permite deleitarse con cualquier chuchería que haya estado menos de aquel tiempo sobre el manto telúrico.

Estamos en los tiempos del “No beses, no des la mano, di hola”, que recuerda a prohibiciones ancestrales enfocadas en mantener con vida a la humanidad, como el no comer carne de cerdo en distintas religiones o evitar la homosexualidad a toda costa; ya me estoy imaginando a nuestros robotizados descendientes llevandose las manos a la cabeza por semejante comportamiento mientras lamen con fervor las manos de sus conocidos como muestra de aprecio.

No sabemos lo que nos deparará el futuro, y miedo me da hacer suposiciones a estas alturas (I y II) pero me temo que evitar los besamanos no acabará con la gripe A, ni tampoco con las convenciones sociales más incómodas y ridículas.

Saludos