Historia de Iberio García

12Jun12

Iberio era un hombre feliz, vivía en una zona ideal, calida, alegre y sin desastres naturales que le atormentaran. A Iberio le iba razonablemente bien, hacía cinco años había comenzado un negocio próspero: la venta de anillos de oro blanco fabricados a mano. Iberio empezó de manera humilde; tras una época difícil consiguió independizarse de su padre y comenzar una nueva vida con su mujer Hispania y sus hijos Emigro, Cándido y Constancia, de 22, 20 y 18 años respectivamente. Hispania regentaba un bar en la pequeña localidad en la que vivían; el bar le proporcionaba unos 400 euros al mes, no era mucho así que Iberio tuvo que buscarse las habichuelas.

Al principio Iberio no daba crédito a lo que le pasaba, según abrió su pequeño negocio todo empezó a funcionar como la seda, la gente adoraba sus anillos de oro blanco y el boca a boca hizo que muchos de los vecinos se acercaran a su pequeño establecimiento a comprar sus preciados anillos. Tras los primeros meses Iberio ya ganaba más de 1.000 euros al mes; alentado por las buenas perspectivas Iberio decidió ofrecer a su hijo Cándido la oportunidad de trabajar con él durante 8 horas al día, a lo que su hijo accedió de buena gana.

Pasado un tiempo Iberio había ahorrado más de 5.000€ y, a pesar de los gastos de sus tres hijos y su mujer, que aproximadamente rondaban los 1.200€, le iba bastante bien, con lo que el ganaba y los ingresos del bar de Hispania ganaba unos 1.800€ al mes, lo que le permitía incluso estar por encima de sus gastos.

Pero Iberio era un tío ambicioso y decidió que había llegado la hora de comprarse un coche, a pesar de que no necesitaba mejorar su transporte, ya que en su bicicleta podía desplazarse perfectamente por todo el pueblo; tenía sus 5.00o€ ahorrados, lo que le permitía comprarse un fabuloso Seat Panda, pero no… Iberio quería un Ford Fiesta que, por aquel entonces costaba 10.000€.

¿Qué puedo hacer? – Se preguntaba Iberio- !Lo tengo! voy a pedir dinero a mi primo Angelito Germano, total, son 5.000€ y, aunque me cobre intereses, ¡menudo es mi primo!, me saldrá fenomenal porque se lo devuelvo en cinco años y no hay problema-

Dime Iberio- el primo

Necesito 5.000€- Iberio el loco

Te los dejo pero me pagarás intereses, pero no te preocupes, como te va muy bien confío en que me vas a pagar, así que sólo me tienes que devolver 5.200€, ¿hace?

Hace- dijo Iberio

Pues hete aquí que Iberio se compró el Ford Fiesta, ¡cómo fardaba por el pueblo! era la envidia de todos los demás y su familia estaba contentísima.

Todo les iba bien, tan bien que su hijo Cándido le pidió trabajar un par de horas menos para poder pasar más tiempo con su familia; ¿cómo iba Iberio a enfadar a Cándido?- claro hijo- le dijo- esto reducirá en 100€ nuestros ingresos pero no pasa nada, tenemos de sobra.

La realidad es que ahora tenía que pagar a sus primos pero el negocio seguía viento en popa así que no tenía ninguna preocupación a la vista; de hecho, Iberio pensó que era un buen momento para comprar una casa más grande, total, hay que disfrutar del tiempo que vivimos y el negocio va de fábula. En esta ocasión decidió pedir el dinero a otro primo, Francis, que sin pestañear le dejó el dinero con plazo igual de 5 años.

Y con el paso del tiempo Iberio compró más y más cosas, su hijo Cándido decidió que sólo trabajaría cuatro horas porque el negocio iba estupendo y no hacía falta. Entre tanto Emigro y Constancia se afanaban por sacar sus estudios de ingeniería y medicina.

Pero pasó algo inesperado, algo con lo que Iberio no había contado: Llegó un momento en el que todo el pueblo tenía uno de sus preciosos anillos de oro y las ventas empezaron a bajar, y no sólo las ventas, sino también el precio de los anillos que vendía, ¡Horreur!

Iberio se dio cuenta de la situación, debía mucho dinero a muchos de sus primos y si las cosas iban así tendrían que tomar medidas; lo primero que se le ocurrió fue pedir más dinero, pero sólo le quedaba su prima Juanita Riesgo, ¡oh no! la prima Juanita.

Juanita estaba dispuesta a prestarle el dinero, pero vista la situación poco favorable que le acompañaba y siendo ella una bruja despiadada decidió prestarle el dinero, pero de los 10.000€ que le prestaba, tendría que devolverle 15.000€, ¡maldita seas prima Riesgo!. En realidad ella no tiene la culpa, al fin y al cabo se está jugando un dinero que no es tan claro que pueda recuperar.

Segundo paso: Iberio, que es un tío listo se dio cuenta de que sólo con el préstamo de la prima no sería suficiente porque necesitaba generar más dinero, o por lo menos perder menos; decidido, Iberio reunió a su hijo querido Cándido y le dijo: tienes que volver a trabajar las ocho horas para ser más productivos y generar más ingresos. Cándido montó en cólera y le dijo que no, que se había acostumbrado a trabajar cuatro y que se ponía en huelga, que es un problema que tenía que solucionar el pobre Iberio por sí mismo.

Tras la decepcionante conversación con Cándido se fue a ver a su segundo vástago Emigro: Emigro hijo, necesito que empieces a trabajar de ingeniero en el pueblo para tener más ingresos en la familia.

Emigro, hundido, le dijo: Papá, no hay trabajo de ingeniero en el pueblo, pero no te preocupes, saldré de casa y buscaré otro pueblo, con el dinero que ahorres en mí podrás mantener a mamá, Cándido y Constancia y de paso, si encuentro trabajo en el pueblo de al lado te enviaré parte de lo que ahorre para ayudaros. Iberio no pudo hacer sino abrazarle y desearle la mejor de las suertes.

Finalmente Iberio se dirigió a Constancia y le dijo: Coni, necesito que empieces a trabajar como médico en el pueblo, tu familia te necesita – Constancia se irguió y le dijo seria: Papá, no hay hospital en el pueblo, pero voy a montar una pequeña consulta para ver qué tal me va y si puedo ayudarte y, así, por lo menos, no tendrás que mantenerme.

Con ello Iberio había conseguido reducir los gastos pero no era suficiente así que decidió tomar medidas más drásticas: se acabo beber vino del bueno, se acabó la paga para juergas para Cándido y tuvo que vender la preciosa Honda CBR de Cándido. ¿Os imagináis la reacción de Cándido? Se enfadaba y se enfadaba y trataba de poner a la familia en contra de su padre – Es mi derecho, siempre he vivido así- repetía.

Iberio tuvo incluso la tentación de seguir gastando y seguir pidiendo dinero, tal era el miedo que empezaba a tener a que su propio hijo le echara de casa; pero no lo hizo, decidió que era lo que tenía que hacer y siguió recortando donde podía y, cuando hubo llegado a una situación en la que podía pagar sus deudas decidió ampliar el negocio: ¿Por qué sólo anillos cuando podía hacer pulseras, collares y todo tipo de abalorios? El problema es que el no sabía hacer ese tipo de accesorios pero eso no le detendría. Estudió, hizo horas extras y se empleó todo lo a fondo que pudo, y no solo eso sino que empezó a utilizar otros materiales, distinto a todo lo que había hecho hasta ahora.

¿Cómo creéis que le fue a Iberio?

Anuncios


One Response to “Historia de Iberio García”

  1. 1 ML.

    Fue entonces cuando Cándido recibió la llamada de su hijo Emigro con una sorprendente noticia: “Papá, el oro blanco es un metal impresindible en la industria quimica aquí en Noruega y, dado que no abunda, debes esperar y aguantar como puedas con el stock que tienes guardado para así esperar que suba su precio. Éste no tardará en triplicarse, será cuestión de semanas”. “No comentes nada” – añadió

    Todos los vecinos del pueblo (al menos aquellos cuyas pretensiones de exhibición hubieran sido suficientes) disponían de estas joyas. Dada la situación narrada, al igual que Iberio las circunstancias no eran boyantes para ninguno de los poseedores y los anillos se convirtieron en objetos presindibles: muchos tuvieron que revenderlos por precios más bajos que cuando los adquirieron. Y acudieron a Iberio. Él, fingiéndo tragarse el sapo de tener que recomprar las obras en las que tanto empeño había puesto, fundía el metal y lo almacenaba bajo llave en su casa. Al mismo tiempo hacía imitaciones de sus obras en alpaca tratada con un brillo similar al del oro blanco: con ello él recuperaba el oro blanco de quien necesitara liquidez (financiando dichas compras con los 10K de la prima) y ganaba unas perras mientras que su clientela podía seguir con una falsa dignidad ante la galería que todo seguia igual de bien, aunque en sus dedos llevaran cartón piedra…

    Iberio al mes recuperó todo el oro blanco que había venido en los dos últimos años. Los pretenciosos seguían pretendiendo tener los anillos como si fueran buenos. Volvió Emigro con un pormenorizado estudio de las fluctuaciones del mercado de metales preparado bajo el brazo y entonces supieron que era el momento de vender el metal a los noruegos.

    Recuperaron de golpe todo el dinero que debían, y docientas veces más. Lo suficiente para no tener que trabajar en la vida. Y fueron bastante discretos de decir lo que tenían. Tanto o más que cuando no tenían nada. Iberio siguió haciendo sus bonitos y falsos anillos, Iberia seguía despachando en su bar…

    Los hijos de la pareja sacaron cada uno su carácter: Emigro emigró y se hizo intermediario en la compra venta de metales. Constancia convirtió su cosulta en una clínica privada, con buena reputación en la región.
    Cándido era el único de la familia al que le gustaba exhibir… y no trabajar. Se volvió a animar de recuperar su posición, y las juergas le pudieron… empezó a tontear con las drogas y a traficar con cocaina. Convenció a su madre para quedarse con el bar, y por diversión lo convirtió en un puticlub. Un día vino un tipo a ajustarle las cuentas que debía y Cándido, como siempre, se puso farruco. El tipo sencillamente sacó un arma…

    Cándido murió de un tiro en el estómago en la ambulancia de camino a la clínica de su hermana. A la madre le dió una catarsis y se quedó vegetal por la tristeza. Constancia se hizo de hierro y con valor y perseverancia continuó con la clínica, dónde podía cuidar de su madre. Emigro nunca volvió, se dice que se quedó en algún país nórdico. Y cuentan que a día de hoy se puede ver a un tal Iberio deambulando por las calles de su pueblo con una armadura, que algunos dicen que es de oro blanco y otros asienten -sonriendo… pues saben que es de alpaca-.


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: